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PRIMERAS COMUNIONES O HACER LA COMUNIÓN
Full Informatiu | Nº. 05 | ANY I | MAIG 2018

Las Primeras Comuniones de nuestros niños/as, nos deberían recordar el ideal evangélico de hacernos como niños, con
toda su sencillez y pureza, en el seguimiento de Jesús.

Jesús, nos lo recuerda y nos lo transmite constantemente en sus palabras:
* “Dejad que los niños se acerquen a mi….” (Mc 10, 13-16)
* “Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt 18,3)

En nuestro Arciprestazgo, la catequesis de preparación para la Primera Comunión se caracteriza por ser una catequesis familiar, ya que consideramos este sacramento, no sólo como una elección del niño/a, o una opción de los padres para con sus hijos; sino que, entendemos que esta decisión atañe a toda la familia: los padres con los niños/as han de caminar juntos, se acompañan mutuamente, y viven unidos estos acontecimientos importantes de la familia.

También, debería ser un acontecimiento importante del que participara toda la comunidad. De igual manera que celebramos los Bautizos de los nuevos miembros; y la Renovación de las Promesas del Bautismo, con la comunidad acogiéndoles, debe actuar y acoger con hechos, a quienes reciben la Primera Comunión.

Los niños/as de primera comunión representan esa eterna infancia llena de inocencia, de alegría, de ilusión… La primera comunión se trata de un momento feliz en la vida de cada uno de los cristianos, y por otra parte, inolvidable, como toda experiencia fuerte que vivimos durante la infancia. Con más o menos consciencia para los niños/as, debe ser un día de gracia especial, porque es la primera vez que se produce el encuentro personal del niño/a con Jesús a través de la Eucaristía.

Por eso, es fundamental que todos los adultos que rodeamos a estos niños/as: padres, catequistas, sacerdotes, etc…, les ayudemos a vivir una experiencia feliz, centrada en Jesucristo, como el Mejor de los Amigos.

Las familias deberían tomarse en serio la Fe. Si no creen, si las exigencias del Evangelio no tienen nada que decir en sus vidas, deberían plantearse si sus hijos han de hacer la primera comunión. Ser coherente en nuestras convicciones y creencias ha de servir de guía en nuestras vidas para poder transmitir valores a nuestros hijos, y que ellos también aprendan a ser coherentes en sus vidas.

En muchas ocasiones, nuestra cultura consumista y una sociedad algo falta de valores religiosos y de Fe, ha convertido la Primera Comunión en una simple fiesta o acto social, en el que, el restaurante, las fotos, los vestidos y adornos, junto con todos los regalos, eclipsan el verdadero sentido del sacramento, convirtiendo esa Primera Comunión en un negocio económico que dista mucho del mensaje del Jesús.

La sociedad lanza a los niños/as y padres a una vorágine del: “quedar bien”; “gasto sin medida”; “regalos a la carta”; etc… Derroche, gastos y pagos aplazados que a veces no podemos cumplir, primando “la gran fiesta”, por encima de todo. Sin pensar que el mejor regalo, el único insustituible es Jesús y nada más debe distraer al niño/a ese gran día.

Benedicto XVI, exhortó a los párrocos, padres y catequistas a preparar la Primera Comunión de los niños/as “con fe y gran fervor, pero también con sobriedad. Que la Primera Comunión deje de ser para las familias una meta, y que una vez se ha llegado, se convierta en misión cumplida. Es un error que pongamos tanto el acento en el hecho de la “Primera” Comunión y dejemos pasar la segunda, la tercera… olvidando así el verdadero mensaje de Jesús y sus valores.

En la primera carta del apóstol San Juan dice: “Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a Él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabra y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que Él está en la luz, entonces estamos unidos…”

Desde la Coordinadora Arciprestal de Catequesis, le pedimos a Dios que encienda nuestras luces, para estar siempre junto a Él…

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